Hace un tiempo en mis andanzas por mi ex-universidad (Universidad de Ciencias Informáticas, UCI) de la cual no me gradué pero si pasé muchos buenos momentos y aprendí cantidad, adquirí por la vía oficial unos artículos de un blog que me gustaron por su forma natural de relatar lo que le ocurría a un recien graduado de la cuando se quedaba hubicado como docente en la misma y que estaban firmados por el suedónimo El Bitácoraz. Decir que resulta una especie de guía para mí a la hora de mantener este blog desde el cual expongo mis vivencias. Hoy comparto uno de sus tantos post que vienen bien al estado de muchos a inicio de año en muchos centros de trabajo.
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Como habla la gente, seguro que ahorita me coge la noche y hoy quería llegar a casa temprano. Todo el mundo habla y habla pero yo no tengo ganas, hoy me limito a escuchar. A veces pensamos mucho lo que vamos a decir para no meter la pata, que tontos, si la mayor parte del tiempo hablamos de cosas sin sentido y no metemos la pata, o la metemos pero realmente eso no nos importa.
Mi mano me tiembla, la letra no me sale muy legible que digamos, pero bueno, ya pasaré trabajo ahorita cuando vaya a copiar lo que escribo para la computadora, ahora no estoy pa´ eso. Estoy temblando pero no hace frio, anoche lo hizo pero yo tenía calor, quién nos entiende. Ni nosotros mismos logramos entender lo que sentimos.
Hoy estoy pesado, serio, debe ser la etapa en que los hombres nos ponemos así de insoportables, la de las mujeres se llama menstruación y se ponen realmente histéricas, que bueno que eso sólo da una vez al mes, aunque hay algunas que parece que esa etapa no se les quita. ¿Cómo se llamará la etapa en que los hombres nos ponemos pesados?
La persona que siempre me hace caso hoy está de pesá, ni siquiera me mira, seguro que tiene la regla. Tiene las uñas pintadas de un color frío, seguro que es para que vean que está de un humor pésimo y no la molesten. La conozco, mejor ni la miro y me dedico a escribir un poco.
La persona que habla mucho hoy ha hablado más de la cuenta. ¡Que alguien le toque el botón de apagado por favor! Hay uno tecleando algo en una laptop, y otro mirando lo que el primero teclea, sí, dos más que no le prestan atención a la persona que habla mucho. Están sacando a alguien para algo, un voluntario, mejor agacho mi cabeza y me hago el que tomo notas.
Ya salió el tema caliente, el mismo tema de todos los años, el que todo el mundo le molesta pero que nadie le encuentra solución. Ya ese tema debe ser un tema integral, me imagino yo, porque no falta a ninguna reunión. Deberían de darle un viajecito para ver si ya no sabemos más de él durante un tiempo. Sí, que lo manden a donde mismo mandaron el frijol para que lo releve, que parece que a este último si le va bien por allá en donde está, y ya es tiempo de que regrese.
Que sillas tan cómodas estas, si las tuviera en mi lab seguro que mi trabajo sería más agradable y sobre todo, podría dormir en las noches sin dolores de espalda. Hay uno rascándose la barbilla, no sé si da la impresión de que está pensando cosas importantes o si en realidad tiene picazón. No lo conozco muy bien pero tiene cara de no ser muy pensador.
Necesito ir al baño, aunque no me apura mucho y el tema que se trata parece importante, aunque yo no entiendo mucho de que se habla en realidad. Es lo que tienen los temas importantes, que aunque sean abstractos y nadie los entienda son importantes. Mejor no pido permiso porque llamaría la atención y no me gustaría tener que responder una pregunta comprometedora delante de tanta gente.
Los zapatos me aprietan y aunque estoy temblando las medias me dan calor, me los quitaría pero lo más seguro es que me regañen, o peor, que me huelan los pies. Al fin habló el que tenía cara de sueño, le preguntaron directamente, una pregunta a quema ropa, y aunque sin saber que decir tuvo que improvisar; tiene una voz cómica la verdad, y aunque ya soy viejo en la escuela y ya pasó la etapa de reírme cada vez que a mi lado hablaba un oriental, tuve que controlar las ganas.
Al fin se acaba esto, parece que se le gastaron las pilas a la persona que hablaba mucho, aunque yo creo que ella lo que usa es batería, porque si tuviera que comprar pilas nuevas para cada reunión creo que no hablaría tanto para ahorrar; pero bueno, la corriente de la UCI es un regalo y ella siempre puede recargar su batería, una de las buenas por cierto, seguro que es rusa, de las que ya no venden. Yo realmente hoy no estoy pa´ na.
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