Hola lectores y seguidores. En mis recientes lecturas de artículos en INTERNET me encuentro con la pregunta que da título a este post, muy de moda con las tendencias actuales que nos enfrentamos como sociedad que está comenzando a ver (con vendas llenas de huecos) el impacto de las tecnologías de las comunicaciones en los más jóvenes. No soy sociólogo ni nada que se le parezca pero realmente es algo a lo cual nos enfrentarnos desde ya.
En el artículo se plantea el autor una pregunta muy sencilla: ¿hasta cuando vas a esperar para estar en las redes sociales de tu alumnado o de tus hijas y/o hijos?
Cuando era estudiante no me sentía muy atraído por las redes sociales de INTERNET del momento porque mis objetivos eran el de acumular conocimiento, y coincidentemente Facebook, Google+ y Twitter estaban en sus inicios, al punto que eran por invitación. Luego cuando me gradúo y paso a ser Adiestrado Docente, el poco acceso que teníamos no nos permitió crear esa necesidad de estar conectados con el mundo, además que el horario no ayudaba, pues el acceso a redes era después de las 5 PM y quedarse después de esa hora no era muy buen visto por mi jefe, porque eso de consumir corriente eléctrica sin ningún resultado “académico” es como “shopechosho”, como dirían los “chivadores” del departamento donde trabajo actualmente.
Por suerte y desgracia de la vida no tengo hijos hasta el momento, pero siento como poco a poco soy de los que nos quedamos atrás. Si antes yo decía que mis padres parecen cavernícolas en el uso de estas herramientas, hoy me digo a mi mismo que ya estoy casi en esta clasificación y quien sabe si dentro de poco paso a Jurásico.
Hoy en día cuando leo que hasta el perro de la chusma más chusma del mundo tiene INTERNET en el collar y que una ballena tiene un dardo con posicionamiento GPS, me indigno al ver un reportaje de los medios nacionales diciendo que es un paso de avance el que se de acceso a la población (esa que anda a pie y que piensa que es un milagro el tener una línea de teléfono fijo) y que lo tomen como algo que haría estallar en éxtasis de alegría. No voy a decir que estoy en contra de que se de acceso pleno (estaría loco y pronto a ser linchado 😉 ), sino que hay cosas que incluso hasta en países que no vale la pena mencionar son básicas y que aquí tienen precios que no son ni accesibles para el más honesto de los trabajadores.
En fin, el propósito de este post es que te preguntes lo planteado en la pregunta y que comprendas que nuestra generación está marcada por el uso de estos medios que no son ni buenos ni malos, sino aquellos que los usan para hacer mal o bien, porque queramos o no, nos impactan cada día y lo harán más en un futuro. Como leí en un libro de humor y cito: “Dentro de poco si no se entera de lo que hacen sus hijos, no va a entender ni los muñequitos que ellos disfrutan”.




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