[Personal] Algunas cosas buenas que suceden esperando el ómnibus

12510362_1173596205997738_2412023503793848949_nHola lectores y seguidores. Para muchos cubanos de a pié el usar el transporte público es casi siempre nuestra única, querida y contaminada solución al difícil arte de llegar a tiempo a cualquier lugar. Y como estamos en Cuba, no hay parada de ómnibus que se respete que no haya que esperar por al menos 20 minutos y una épica “Odisea” para abordar el vehículo. En ese tiempo de semi-limbo usted puede aprovechar para hacer cosas que por la agitada vida ni tan siquiera se imagina que le darán satisfacción.

Voy a aclarar que llevo poco tiempo haciendo estos menesteres (solo 1 año) y no es porque andaba en el “carro de los trabajadores“, sino que me desplazaba (palabrita física muy poco usada, se recomienda “movía” :D) en bicicleta y de ahí que me resbalara cualquier reclamo divino de mis coterraneos en cuanto a este tema.

Lo primero es que contactas con personas, y no, no cuenta como contactar con personas tu familia, el jefe, los demás empleados del trabajo y mucho menos la niña con minifalda que curiosamente decidió irse en la “barata” en vez del carro del gerente. Me refiero a todos esos personajes de ficción que lees en los blogs de otros y en los comentarios de Facebook, que nos comparten desde la música de su preferencia hasta sus “exquisitos” olores y colores. O sea descubres caras nuevas, reaprendes el concepto de espacio personal, te actualizas de lo moralmente aceptable de la sociedad y de vez en cuando pasas alguna que otra pena tratando de comunicarle a alguien tu minúscula idea de como se hace, funciona o se comporta algo o alguien, sin que deje de mirarte como si fueras el mismísimo Obama que viene a tu casa a visitarte.

Lo otro que puedes hacer es escuchar música con el pinche y bien cuidado “ladrillito” (celular de poca monta, generalmente no táctil) y ese audífono que hace como 3 meses dejó de oírse de un lado. En mi caso ya he disfrutado de más de 300 temas que ocupaban espacio de sobra en mi computador y que los tenía ahí, simplemente porque alguien me los copió y como olvidadizo al fin, yo no los borraba porque suponía que luego me los vendría a pedir.

Leer un periódico, revista o el más pesado libro de anatomía patológica puede ser otra actividad que pudieras realizar si es que te dejan, pues supongo que siempre habrá uno de los esperantes (así se denomino a las personas que están en la parada esperando, aunque desesperante también pudiera pegar ;)) que se te acerque y te haga preguntas sobre lo que estás leyendo. Nunca he probado el leer una libreta de notas, así que mejor asumiré que esos pedazos de papel que dicen tener un forro se utiliza para limpiar la evacuación de desechos sólidos.

Conversar quizás sea algo que muchos hacen como alternativa ante el desespero de ver llegar el carro. ¿Y de que conversar? Pues siempre que no sea de temas propensos a malas interpretaciones, de lo que sea, si del chico con suerte que vive bien aunque no trabaje, del calor que hace (aunque estemos gozando de algún frente frío perdido por ahí), de los elevados precios (razón más que suficiente para incrementar los infartos al miocardio) y algunas veces de los innombrables personajes que no se mencionan más en la TV porque están cumpliendo otras labores en sabe Lucifer donde.

Para resumir, si ya que tienes que malgastar ese tiempo en esa parada, pues lo inteligente es saber usarlo en pos de mejorar aún incluso en esa adversidad y de ser posible tratar de disfrutarlo. Si crees que esto es solo invento mío, pues llégate a una parada de cualquier lugar en Cuba y confirmarás la máxime: la realidad siempre supera a la ficción.

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